Etapa 5: Frigento - Bari - Camper On Board

Y aquí seguimos de aventura. La verdad, cada día es una sorpresa contínua! nos hemos levantado muy muy relajados en Frigento, el área de Camper es de 10. Además, Patrick (el que lo lleva) se ha portado genial con nosotros. Hay una zona con duchas y lavabo, para no tener que utilizar los de la Camper, que algún día de ducha “fuerte” se agradece. Además, nos ha regalado una tarrina de mermelada casera, preparada por él mismo.

Durante la noche llegaron una familia alemana, con la cual esta mañana hemos coincidido en el desayuno. Resulta que van a una boda, al sur de Italia, y esta también era su “mezzo-parada”. Saben hablar perfectamente castellano (lo estudian en Alemania) y además ella vivió en Donosti un año!

Después de intercambiar un rato de opiniones, hemos recogido todo y de camino a Bari, que no queríamos nuevas “sorpresas de autopista”. Y.. si, tuvimos nuevamente una. La carretera estaba bastante bien, pero cada 2 km al menos había obras, lo que nos hacía ralentizar la marcha. Por si acaso habíamos salido antes. Una vez llegamos a la salida de Bari, otra vez no funcionaba el peaje, pero no nos hemos movido hasta que lo han solventado (sorpresas de peaje, las justa en cada viaje). 

Ya llegando a la ciudad, hemos ido hacia un Lid’l a recargar nevera, así el viaje en “barco” sería más ameno. Mientras intentábamos aparcar en el Parking, los Carabinieri se nos han acercado para avisarnos que no dejásemos la Camper con las persianas cerradas y sin nadie dentro, que nos romperían el cristal para robarnos. Que si alguien se quedaba en la furgoneta, no habría problema, pero si no… Hemos decidido que Otto entrase a comprar y Angelo, Ollin y yo de guardia.

Una vez rellenada la despensa, hemos ido directamente a la terminal del puerto (ya nos habían advertido que Bari no era muy seguro para aparcar por las calles), y en la misma nos han atendido de 10 y nos han indicado que podríamos aparcar en la misma terminal sin problemas, que a las 17:00 nos subían al barco y listo.

Aquí viene la novedad: Camper On Board. Tu propia furgoneta es tu camarote! Solo tiene como limitación que no enciendas “gas” ni nada inflamable durante la travesía, para evitar riesgos. Pero te conectan a la luz y te entregan unas tarjetas para poder acceder a las zonas comunes de la cubierta durante la navegación.

Hemos subido al barco, y nos ha tocado “sin vistas” (que pensándolo bien, en alta mar prefiero que los vientos queden a resguardo). Y hemos paseado por las cubiertas para ver como era el barco. Cafetería enorme, muchísima gente que no coge camarote y duerme en cada uno de los rincones que encuentra, y además algún grupo de chavales de madrid de Interrail.

Como Otto había preparado la cena antes de irnos, hemos estado un buen rato con el Rummy (2 victorias Angelo y yo, cada uno), y luego ducha en las zonas comunes y cena en la camper. Después paseo por la cubierta Sun Deck (que además es un helipuerto donde Ollin ha podido hacer sus necesidades y jugar con otros perros).

Ahora ya en alta mar escribiendo estas líneas, que mañana nos espera la cuna de la civilización: Grecia.

PD: Lo de las navieras en estas zonas es increíble: precios muy asequibles, para trayectos muy largos. No conocíamos estas opciones pero… seguro que se repiten en un futuro!

Unas fotos de la jornada:

























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