Etapa 9: Sinagovtsi - Craiova - Pitesti - Bran - Brasov (Hârman)
Buenas de nuevo! Hoy nos hemos levantado de nuevo en Bulgaria, en Sinagovtsi, muy cerquita de la frontera. Nos hemos levantado relativamente pronto pues ya nos habían avisado que la frontera con Rumanía era, cuando menos, peculiar. Y vaya si lo ha sido… pero vayamos por partes.


















Después de desayunar, recoger todo, y dejar que Ollín se despidiese de su nueva “amiga” Natasha, hemos salido hacia la carretera. El tramo que quedaba hasta la frontera era muy bueno, pero lleno de pasos a nivel (que miedo los pasos a nivel, que si conducen los trenes como los coches en cualquier momento puede aparecer un tren…
Llegando al límite de los dos países, hemos cruzado el límite natural: el Danubio. Un río que impresiona por lo grande que es, y por el mega-puente que han construido para poder cruzarlo por dos poblaciones de baja densidad de población…
Pensabámos que todo iba muy rodado, que íbamos a tener suerte y sería un trámite rápido… Nada más llegar, nos hemos dado cuenta que no sería así. Hemos visto a los coches de delante como les abrían el maletero, revisaban las maletas, preguntaban por los pasajeros… y luego nos ha tocado a nosotros. Nos han hecho abrir hasta el baño para ver si había alguien. Una vez pasado el rato “amargo” (las caras de los guardias no ayudaban nada), se ha terminado todo con risas y con varias expresiones en castellano del guardia, incluso un “de puta madre”.
Ya terminada esta fase, nos quedaba la siguiente: pagar la tasa de cruzar el puente en Lei, Leva o Euros (6 € en cualquier caso), y a marchar. Hemos visto como la peor parte se la llevaban los que querían hacer el paso en sentido contrario: más de 10 km de retención para cruzar la frontera hacia Bulgaria…
Ya en ruta, y con la viñeta “activada” (pago on-line para poder circular por las carreteras de Rumania), hemos ido hacia Craiova por la “gran llanura rumana”. Y grande, se queda corto. Hasta donde alcanzaba la vista, durante al menos 150 km, todo lo que se veía eran campos de trigo, maíz, e incluso placas fotovoltaicas…. Un gran aprovechamiento de esta extensión tan grande, y hasta donde se veía (que era mucho) muy muy bien trabajado y cuidado.
Lleganos a Craiova, relleno de nevera y además hemos aprovechado para reparar el A/A de la cabina, que el calor es horrible en ruta. Después de varias preguntas y redirecciones, hemos acabado en un polígono donde nos han cambiado el gas del aire por unos 35 € (vaya regalazo, esto en España no baja de los 150 € fijo).
Fresquitos, de nuevo en ruta hacia un camping que teníamos fichado a mitad de camino a Brasov. Para no alargar esto (que se ha repetido 2 veces), solo decir que en Park4Night habrá varias reseñas explicando que “aceptable” no es que “aparques en mitad de la nada a precio de camping de 5*”.
En la ruta Transilvana, he podido aprovechar para volar el Drone en 2 lugares donde se podía, en medio de los Cárpatos (y lo he hecho de día, que en los Cárpatos de noche dicen que hay Strigoii…)
Como no nos han convencido, y no había otro lugar donde parar, hemos llegado a Bran (uno de nuestros destinos) y hemos podido visitar el Castillo de Drácula!!!
Aquí toca un inciso. Desde que tenía 5 años, mi abuela paterna me contó una historia de cuando ella visitó este castillo “y escuchó unas cadenas”. Desde ese momento, hace 39 años, llevo queriendo visitarlo. Así que hoy, Yaya Lola, sueño cumplido!!! Además he podido visitarlo con mi hijo, lo que lo ha hecho más emocionante si cabe.
Como el camping de Bran tampoco era para tirar cohetes, hemos avanzado hasta Brasov donde hemos encontrado un Parking / Camping donde Dan (el chico que lo lleva) nos ha atendido maravillosamente y nos ha explicado las zonas de la contornada donde poder cenar. Y depsués de un paseo y una cena con producto local (eran pizzas, pero de producto de la tierra y regardas con vino de la zona…), ya para la cama que mañana nos toca “empezar a desandar camino”
Unas fotos de la jornada:
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