Etapa 2: Barcelona y… al mar!
Bueno… aquí nos hemos levantado en L’Aldea, y después de un cafe (que bendición el café “La Llave” que nos trajeron de Cuba…) y de recoger la furgo, nos hemos encaminado hacia con Barcelona. Como seguramente en Italia el combustible será algo más caro, hemos parado en una Gasolinera Low-Cost de camino (hay una App que geolocaliza las gasolineras y te indica el precio “on-line”).













Una vez la furgo estaba llena, hemos ido hacia un parking en la “Zona Franca”. No tenia malas puntuaciones, en teoría podríamos acceder “fácilmente” al centro… Nada, un polígono en el culo del mundo y con nadie alrededor.
Al final nos hemos aventurado hacia la Terminal de Grimaldi Lines, que parecía más cerca del centro. Y, bingo! Está al lado de la estatua de Colon en la misma Barcelona. Hemos aparcado ya en la cola de “pre-embarque” (había algunas fuegos y coches ya por allí).
Una vez hecho el Check-in, hemos ido Angelo y yo con Ollin hacia el centro a comprar algo de pan, para preparar para el viaje. Y con todo listo… a esperar en la cola del barco!
Un Crucero, el Cruise Barcelona, enorme, y como ya nos habían avisado, con piscina! (Lastima que en el día del embarque no se podía usar, que si no baó nocturno)
Después de “un ratito” de espera, donde hemos conocido a unos holandeses que colaboran con SOS Galgos (habrá que revisar este perfil de rescate de animales), a una familia de asturianos que también se han lanzado com o nosotros al mar para cruzar el mediterráneo con sus hijas… finalmente accedimos al camarote. 9011A, un eufemismo para que no fuese el 9013… 4 camas, una de ellas para Ollin, y a dar una vuelta por el barco. Nos ha sorprendido ver a un montón de “rockeros” subiendo y bajando escaleras, luego unos carteles de “AC/DC Tribute.. Y nos hemos encontrado con la sorpresa de un concierto de Rock duro en vivo en la cubierta del barco (al lado de la piscina, convenientemente cubierta con una red para que nadie hiciese nada esta noche…)
Una vez Ollin ha podido usar el Pipi-Can (si que hay uno), hemos disfrutado un rato de la música, de la cubierta, y luego para el camarote a leer y dormir.
La música se oye “de lejos” por la noche, pero estamos tan cansados que.. caeremos pronto.
A ver mañana en alta mar, que tal se nos da.
PD: El camarote es muy cómodo, pero los pasillos recuerdan a la peli “El resplandor”
Unas fotos de la jornada:
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